Julio César Chávez Jr. arrastra el apellido ante Jake Paul
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Anaheim, California -[ ABC COAHUILA ] – 28 de junio de 2025 ► – La noche de ayer en el Honda Center de Anaheim nos dejó una imagen más clara del presente del boxeo espectáculo, y no precisamente por su brillo. Jake Paul, el influencer devenido boxeador, sumó una «victoria decisiva» por decisión unánime (99–91, 98–92, 97–93) sobre el alguna vez respetado, y ahora lamentablemente irreconocible, Julio César Chávez Jr.
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Con este resultado, Paul eleva su récord a 12-1, pero la pregunta que resuena en el ambiente es: ¿a qué costo para la credibilidad del deporte?
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Desde el primer campanazo, la narrativa fue tan predecible como dolorosa. Paul, con su jab funcional y golpes al cuerpo, controló una contienda que Chávez Jr., a sus 39 años y con una sombra de lo que fue, no pareció querer disputar. Lento, pasivo y limitado a puños aislados sin fortuna, el hijo de la leyenda mexicana se convirtió en el «saco de boxeo» perfecto para Paul durante los primeros ocho asaltos.
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La «tímida reacción» en los últimos rounds de Chávez Jr. fue un mero espejismo, una bofetada final a la esperanza de quienes alguna vez lo vieron como un contendiente serio. Su reconocimiento post-pelea de que su impulso fue tardío es, en el mejor de los casos, un eufemismo trágico para su falta de preparación o interés.
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Mientras Paul, eufórico y ajeno a los abucheos de un público que, al parecer, aún distingue entre boxeo real y circo, declaraba que «solo lo vencí fácil» y osaba mencionar nombres como Gervonta Davis o Anthony Joshua, el mundo del boxeo se encogía. ¿Es esta la progresión que celebraremos? ¿Vencer a un excampeón mundial que está claramente en decadencia física y mental es el nuevo baremo para medir el talento en el cuadrilátero?
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La ambición de Paul es innegable, su habilidad para generar ruido y ganancias, aún más. Pero sus victorias, especialmente contra figuras como Chávez Jr., exponen una cruda verdad: el boxeo está dispuesto a sacrificar su integridad deportiva en el altar del entretenimiento y el dinero fácil. Ver a un Chávez Jr. tan disminuido en el ring no solo es triste para sus seguidores, sino que es un recordatorio de cómo la fama y el legado pueden ser explotados.
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La noche tuvo otros momentos destacados, como las victorias legítimas de Gilberto «Zurdo» Ramírez y Holly Holm, así como el demoledor nocaut de Floyd Schofield. Sin embargo, el telón de fondo de la victoria de Paul sobre un Chávez Jr. irreconocible opacó cualquier atisbo de boxeo purista. Lo que ayer se presenció en Anaheim fue más un espectáculo de demolición de una carrera en declive que una «victoria decisiva» en el sentido deportivo. Y mientras Jake Paul sigue sumando números a su récord, el boxeo sigue restando credibilidad a su esencia.

